Acerca de la Escuela

En Dactilares trabajamos un estilo propio que constantemente busca evolucionar dando entrada a nuevas formas según el bailarín, respetando nuestro propio estilo y técnica.

 

Técnica que sale desde la formación de la fundadora, Fany Rodríguez, quien en su trayectoria como bailarina (1983 – 2017) ha venido experimentando experimentando con diversos estilos y técnicas, que la llevaron el 2007 a iniciar esta búsqueda personal, descubriendo así su propio estilo, en el que la danza clásica se vuelve un factor importante como formación y transformación de la misma.

 

Es así que la danza contemporánea surge como una reacción a las formas llamadas clásicas y probablemente responde a nuestra necesidad de expresarse más libremente con el cuerpo. Es una clase de danza en la que se busca expresar, a través del bailarín, una idea, un sentimiento, una emoción, al igual que el ballet clásico, pero mezclando movimientos corporales propios del estilo que desea mantener.

 

La danza clásica tiene una dramaturgia con principio, clímax y desenlace. La danza contemporánea puede seguir esta estructura, o bien contar historias de una forma no lineal.

 

La danza contemporánea puede hablar de un concepto, proponer un ambiente o presentar movimientos con el propósito de conseguir una estética determinada, no siempre tiene que contar una historia. Por otro lado, la danza clásica se construye a través de pasos ya existentes y siempre codificados mientras que la danza contemporánea busca la innovación y la creación de nuevas formas de movimiento de acuerdo con las necesidades del coreógrafo o el intérprete. La danza clásica busca el preciosismo, lo estructurado y perfecto, la conexión con lo etéreo, con lo celestial; está ligada al concepto de lo apolíneo. La danza contemporánea busca la conexión con lo terrenal, con lo humano y sus pasiones, la no estructura, la transgresión; está ligada al concepto de lo dionisíaco.

 

El coreógrafo suele tomar las decisiones creativas. Él o ella elige si la pieza tendrá un carácter abstracto o narrativo. Los bailarines son seleccionados en función de su habilidad y entrenamiento. La coreografía es determinada basándose en su relación con la música o los sonidos con los que se baila. El papel de la música en danza contemporánea es diferente al de otros géneros porque puede servir de fondo para la pieza. El coreógrafo supervisa la elección del vestuario y su valor estético para la composición general de la actuación y también para ver cómo influye en los movimientos de los bailarines.

 

La creación del lenguaje de danza, implica un estudio profundo del movimiento del cuerpo y el desarrollo de teorías. Es usual que se emplee la dinámica física que rige los movimientos, además de la ley de la gravedad y su papel en el movimiento.

 

Se considera además, la respiración y sus principios, la columna vertebral y su anatomía. Pueden emplearse tradiciones culturales ajenas a la danza como fuente de inspiración.

 

Se emplean todas las dimensiones del espacio y suelen colocarse de perfil o de espaldas al público, no siempre los bailarines están erguidos y realizan movimientos en el suelo o sentados. El peso del cuerpo es un factor importante en la danza moderna, al contrario que en el ballet clásico, en el que las figuras parecen carecer de peso.

 

En Dactilares Escuela esto es parte de un proceso formativo en el cual predomina el respeto por lo que hacemos y por quienes están a nuestro alrededor, creando así bailarines que nos permitan ver qué más hay dentro de ellos, creando bailarines capaces de descubrir las  posibilidades que les da la danza, más allá de ella misma, bajo la única opción en nuestra formación: hacerlo bien.

 

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